TOMO II
LOS MECANISMOS DEL HORROR

CAPÍTULO PRIMERO
LA INTELIGENCIA DE LA VIOLENCIA

1. La estructura de inteligencia

La dinámica de la violencia. El papel de los servicios de inteligencia

Los servicios de inteligencia en Guatemala han tenido un papel clave en el desarrollo de la política contrainsurgente. Han constituido una compleja red de cuerpos militares o policiales con un grado muy importante de penetración en el tejido social (agentes, informantes etc.), con sus propias relaciones jerárquicas y con un poder de acción total en muchos momentos. La inteligencia militar ha desempeñado un papel clave en la conducción de las operaciones militares, en masacres, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas. Sus oficiales y especialistas fueron quienes se involucraron en violaciones sistemáticas de los derechos humanos a lo largo de los muchos años del conflicto armado

La estructura y organización interna de estos aparatos de inteligencia ha ido cambiando con el tiempo, de acuerdo con las políticas gubernamentales, las propias dinámicas militares y la evolución del conflicto armado. Sin embargo, los organismos de inteligencia han sido básicamente militares. Los más relevantes son: La 2 o inteligencia militar y el Archivo del Estado Mayor Presidencial. En ciertos períodos han tenido alguna relevancia, por su operatividad y relativa autonomía de acciones encubiertas, la Policía Militar Ambulante (PMA) y el departamento de investigaciones de la Policía Nacional (PN), conocido en diferentes épocas como La Judicial o el Comando Seis1 . Los Comisionados Militares y las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) actuaron también como parte de ese entramado.

Esa compleja red de cuerpos e instituciones está bajo la dirección del alto comando de la inteligencia, integrado por el Presidente de la República, el ministro de la Defensa, el ministro de Gobernación, el director de la 2, el jefe del EMP y el jefe de la PN. En un nivel superior existe una instancia aún más restringida, que tiene acceso a toda la información de inteligencia y es en el que se toman las decisiones estratégicas. Este nivel, que en realidad es el alto mando del Ejército, lo integran el Presidente, el ministro de la Defensa y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa.

El nombre del miedo: La 2

Conocida comúnmente como La 2, la Dirección de inteligencia militar (D-2) es una estructura que forma parte del Estado Mayor de la Defensa Nacional2. Su actividad durante la década de 1960 y 1970 fue creciente, y en la década de 1980 alcanzó su máximo desarrollo. La 2 aparece involucrada en los peores hechos de violencia: las desapariciones, los asesinatos, los secuestros y las torturas plagan su historial; ha llevado a cabo un amplio proceso de espionaje e información a través de intercepciones telefónicas y el manejo de un sofisticado sistema de computadoras en el que almacenan las fichas de las personas, con sus fotografías y los datos sobre el partido político u organización a la que pertenecen, además de otros.

Sus miembros son un estamento privilegiado dentro de la estructura militar. Tienen a su alcance mejores servicios, se les permite acceder más fácilmente a las especializaciones en las profesiones liberales lo que los capacita para ocupar cargos de administración y decisión en los puestos de decisión dentro de la burocracia gubernamental. Al permanecer en contacto directo con los altos oficiales y dirigentes políticos, pueden obtener premios y granjerías más fácilmente que cualquier otro oficial. Ese carácter privilegiado de los agentes de inteligencia se manifiesta también en su propio sistema de dependencia en la estructura militar:

El oficial de G2 de un comando militar desempeña su trabajo con libertad y autonomía dentro de su jurisdicción... el agente debe más obediencia a la Dirección de Inteligencia que al comandante del comando militar. Incluso, aunque tenga grado de subalterno, el G2 tiene autoridad para imponer sus criterios al comandante (elPeriódico, 11 Agosto 1997).

El personal activo de La 2 está conformado por un estimado de unos 2,000 efectivos (Simon, 1985). Utilizan pseudónimos y tienen a su disposición vehículos, medios de comunicación y casas de seguridad. Su estructura de mandos a nivel nacional y de agrupamientos medios y menores está diseñada para funcionar desde la sombra. La conducción está centralizada en el Estado Mayor de la Defensa Nacional. (elPeriódico, 11 Agosto 1997).

Durante los años 80, sus cuadros claves fueron ubicados en los mandos de dirección de las fuerzas armadas, lo que le permitió a la inteligencia militar administrar un volumen amplio de recursos materiales, técnicos y humanos para implementar sus propios operativos.

Durante los últimos años de la década de los 80 y los de la primera mitad de la década de los 90, la inteligencia militar fue utilizada para conducir una gran parte de la política contrainsurgente, así como en la persecución del crimen organizado, el narcotráfico y la delincuencia común. Esto derivó en que estas estructuras fueran empleadas por sus mandos para involucrarse en actividades ilegales, como el robo de vehículos, los secuestros extorsivos y la narcoactividad.

Adscrita a La 2 existe una red de confidenciales, es decir, personal que realiza trabajo de inteligencia y contrainteligencia desde las dependencias del gobierno hasta los sectores de la población urbana (marginal, de clase media y en barrios residenciales), así como en las comunidades rurales. Normalmente visten de civil. Una suerte de ley del silencio o compartimentación interna prima sobre los efectivos e informantes.

Todo el personal estaba sujeto a leyes y reglamentos del Ejército... según el Artículo 35 del Reglamento para Especialistas... están obligados a guardar discreción, absteniéndose de divulgar las órdenes y trabajos que se les hubieran encomendado, guardando el secreto de su misión con tanta fidelidad cuanto más delicada era ésta (Crónica, 20 Agosto 1993).

Entre La 2 y el Archivo del EMP han existido niveles de coordinación operativa3. El caso del secuestro y muerte de Eugenia Beatriz Barrios Marroquín (26), el 10 de diciembre de 1985, demuestra la efectividad del espionaje telefónico y su rápida coordinación con los aparatos clandestinos, o escuadrones de la muerte.

Para tareas de inteligencia no operacionales, La 2 desarrolló la red de comisionados militares, con sus auxiliares e informantes; la PMA para efectos de investigación, información y vigilancia; y la red de confidenciales del Ejército, bajo una estructura militar con apariencia civil, dedicados a infiltrarse en los distintos sectores de la sociedad.

La 2 tiene organizado a su personal en cuatro secciones: inteligencia internacional, inteligencia técnica, sección de análisis y contrainsurgente. Además, existe una quinta sección, de contrainteligencia, encargada de mantener la vigilancia sobre sus propios agentes, aunque en ciertas épocas llegó a ejercer control sobre el conjunto de la estructura militar.

El Archivo del EMP

Originalmente el servicio de inteligencia del EMP fue creado con el propósito formal de dar seguridad al Presidente y a su familia, pero muy pronto los mandatarios militares le delegaron tareas de control de la defraudación fiscal en las fronteras a través de las aduanas y el movimiento migratorio. A eso se le agregaron funciones de espionaje político.

Aunque a partir de 1986, con la llegada de los presidentes civiles, el Archivo adquirió mayor notoriedad y peso político –por el papel de asesoría a los gobernantes–, ciertamente desde un principio adquirió el rango de "primer círculo" por su cercanía al poder. El general Héctor Gramajo da esta visión del EMP durante el período del general Romeo Lucas (1978-1982):

Con la perspectiva del tiempo, es posible ver más claro cómo el Estado Mayor Presidencial se volvió un receptor de especulaciones y quejas sobre asuntos del Ejército, lo cual reflejaba la descomposición moral que experimentaban los cuadros de oficiales, magnificada por los abusos del círculo cercano al presidente, que le organizaba fiestas muy íntimas en la finca privada del general Lucas, en el municipio de Sebol (Alta Verapaz), bien al norte del territorio nacional, ocasiones en que se utilizaba a discreción los helicópteros de la magra flota aeromóvil militar (Gramajo, 1995).

Durante los años del conflicto armado, el Archivo participó de la "división del trabajo" de los organismos de inteligencia contra las estructuras urbanas de la insurgencia. Sin embargo, debido a la alta incidencia que el Archivo ha tenido sobre la Presidencia de la República y la independencia de sus recursos económicos, técnicos y humanos, pudo ejercer un nivel de autonomía respecto de La 2 y de la propia jefatura del EMP. Conocida desde su fundación como La Regional,4 la inteligencia del EMP fue dotada con equipo altamente sofisticado que le permitió el control de telecomunicaciones e imágenes (videos, fotografías, televisión) y espionaje electrónico (escucha electrónica, micrófonos). Ese apoyo técnico y asesoría vino de los Estados Unidos después del golpe de Estado de 1963.

Ha participado en la creación de bandas paramilitares o escuadrones de la muerte, como el Jaguar Justiciero. El número de efectivos5 de este organismo es motivo de especulación de varias fuentes, variando entre 1,200 y 3,500.

El DIC y otros órganos policiales

El Departamento de Investigaciones Criminológicas (DIC) es el órgano de inteligencia de la Policía Nacional. En los últimos veinte años ha recibido varios nombres, pero sus funciones básicas, de persecución política y no de seguridad ciudadana, han permanecido desde su creación como policía política en tiempos del presidente Manuel Estrada Cabrera6.

La Policía también participó en la represión política. En las Jornadas de Marzo y Abril de 1962 se estrenó el llamado Pelotón Modelo, que atacó a los manifestantes y provocó varios heridos y capturados, hasta radicalizar las protestas, especialmente de los estudiantes7.

Tal vez el paroxismo de ese ejercicio, de una función perversa de lo policiaco, se dio durante los recientes gobiernos autoritarios dominados por camarillas civiles y militares a partir de 1963, y durante los cuales las policías eran piezas importantes en el terrorismo de Estado, en el marco de la estrategia contrainsurgente global (Aguilera, 1993).

En la capital, el Cuarto Cuerpo de la Policía fue el más activo en las operaciones ilegales, en coordinación con el Cuerpo de Detectives; a ambos se les responsabilizó de promover operaciones de limpieza social. Para ello usaron personal que ordinariamente estaba de baja por haber cometido faltas a la disciplina. Para su pago se usaron los llamados fondos confidenciales, que usualmente se emplean para la remuneración de informantes. Estos rebajados también han realizado servicios como guardaespaldas.

Entre el personal policíaco no uniformado, en los años 70, existió el Comando Seis,8 que fue diseñado como un cuerpo de reacción inmediata destinado a ejecutar operaciones encubiertas contra la guerrilla urbana. Este Comando fue el que dirigió el operativo que produjo la masacre de la Embajada de España en 1980.

La PMA

La Policía Militar Ambulante (PMA), que dependía del Ministerio de la Defensa Nacional, también desarrolló su propio órgano de inteligencia que, a principios de la década de 1980, llegó a actuar con autonomía operativa en la capital de Guatemala y Escuintla. La PMA contaba con dos tipos de personal: uno destinado a funciones de control y vigilancia de la población rural; el otro se ocupaba de dar protección a las empresas privadas.

La PMA fue creada en junio de 1965, e inicialmente estaba integrada por ex-soldados que ejercían labor de control en las comunidades campesinas, pero que también se dedicaban a una tarea poco común respecto de las policías militares: combatir el crimen y el desorden dentro de las propias filas castrenses.

Varias denuncias documentadas, como los casos de Maritza Urrutia y del comandante guerrillero Efraín Bámaca, coinciden en señalar que en las instalaciones centrales de la PMA en la zona 6 de la capital, en el primer caso, y las de San Marcos, en el segundo, se confinaba clandestinamente a personas capturadas. Ahí desarrollaban sesiones de tortura física y psicológica.

Por otro lado, la propia Guardia de Hacienda, organizada para perseguir el contrabando y la producción ilegal de licores, llegó a desarrollar una sección de Servicios Especiales, un órgano de inteligencia, y prestó sus instalaciones para cárceles clandestinas. Esá implicada en el caso que se conoce como la Panel Blanca porque este era el tipo de vehículo usado para cometer violaciones de derechos humanos. Entre sus víctimas estuvieron la antigua líder estudiantil, Ana Elizabeth Paniagua, y José Albino Grijalva.

Redes de inteligencia

Además de los confidenciales, la inteligencia militar ha contado con una extensa red de comisionados militares, los que son civiles autorizados para portar armas y que se ocupan de recoger información sobre los movimientos de la población y trasladarlos a la S-29 directamente, o a través de la S-5 (Asuntos Civiles) en los destacamentos militares. En los años 80, la sola acusación proveniente de un comisionado militar suponía frecuentemente el asesinato del imputado.

Definidos como los ojos, oídos y brazos del Ejército, los comisionados realizaron numerosas acciones contra la población civil. Esta red estuvo integrada por unas 28,000 personas, suficientes para cubrir cada uno de los poblados urbanos y rurales del país.

Los confidenciales (orejas) son una red de civiles creada por La 2 para mantener el control preventivo en los distintos sectores de la sociedad. Entre ellos también existe una diferenciación. Primero están aquellos cuya cercanía al Ejército es de vieja data y, por tanto, tienen un nivel de adiestramiento mayor -en el que han cumplido misiones de inteligencia- y una mejor remuneración económica; éstos se dedican a tiempo completo a sus labores de infiltración y espionaje.

En la década de los 80, las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) se sumaron a la red de inteligencia militar para enfrentar la creciente necesidad de control masivo y directo de la población. Las PAC se originaron como una milicia civil impulsada por el general Benedicto Lucas García, entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, en 1981, pero fueron constituidas, ya como aparato de control permanente y fuerza de choque antiguerrillera, en 1982, durante el período del general Efraín Ríos Montt.

Escuadrones de la muerte

Los escuadrones de la muerte surgieron en 1966 como parte de la primera gran contraofensiva del Ejército contra la guerrilla. Fueron concebidos como los brazos operativos de la inteligencia, sobre todo para amenazar, torturar y llevar a cabo ejecuciones perpetradas contra los opositores políticos. Uno de sus principales impactos fue la creación del terror psicológico entre la población10. Sólo en 1967 aparecieron en listas de la muerte más de 500 personas. Fue notable su fuerte acento anticomunista, con el que pretendía ganar legitimidad para su causa entre ciertos estratos sociales.

En junio de 1966 apareció el primero de estos escuadrones, conocido como la Mano Blanca. Su símbolo era una mano que representaba a los cinco mandos civiles del escuadrón, entre ellos Raúl Lorenzana, Orantes Alfaro y Nufio. Además del apoyo económico y operativo que les brindaba el Ejército, los escuadrones recibían dinero de gente pudiente, especialmente de residentes de la Antigua Guatemala.

Ese mismo año apareció otro escuadrón, el Consejo Anticomunista de Guatemala (CADEG) y en febrero de 1967 la Nueva Organización Anticomunista (NOA). La característica de ambos es que, esta vez, estaban organizados por el Ejército sin integrar a ningún civil en las estructuras de mando. Luego, los escuadrones tuvieron una aparición ocasional como instrumentos de amenazas. Bajo el gobierno de Lucas García se revivió al Ejército Secreto Anticomunista (ESA). A finales de los años 80 y principios de los 90, aparecieron otros escuadrones, como el Jaguar Justiciero, que llevaron a cabo amenazas contra activistas de los derechos humanos, tanto en la capital como en otras ciudades11.

2. Las estrategias del control. La inteligencia en acción

La vigilancia internacional

La Sección Iinternacional se organizó para controlar a la emigración política -a través de la documentación- y monitorear los centros de debate internacional sobre asuntos de derechos humanos en la ONU y la OEA, así como a los grupos de solidaridad 12.

La Inteligencia Internacional coordina sus acciones con los órganos de inteligencia de Centroamérica y Estados Unidos, a través de un Centro de Comandos establecido en la Zona del Canal de Panamá, desde mediados de la década de los 60. Esta sección ha organizado y supervisado los viajes al extranjero -ordinariamente hacia México y Costa Rica, países a los que se desplazó el exilio político en la década de los 80- tanto de agentes encubiertos como de ex-militantes insurgentes que se capacitaron en técnicas de readecuación de la personalidad y que mediante una traición inducida han trabajado para los servicios de inteligencia. El objetivo era el de obtener información operativa y de todo tipo, a fin de mantener la vigilancia y abortar los planes de la insurgencia y la oposición política.

La técnica al servicio de la violencia

La Sección Técnica se sirve de equipos sofisticados para el espionaje y la obtención de información. El manejo de dicho equipo requiere de personal especializado formado por los mismos servicios de inteligencia o reclutado en universidades, bancos y corporaciones. Según la revista Crónica, Eduardo Suger Cofiño, un destacado físico-matemático, fue reclutado para establecer un control computarizado de la población por el actual jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Marco Antonio Espinoza,13 por medio de una invitación para organizar el personal administrativo del Ministerio de la Defensa (Crónica, 30 Mayo 1997).

Entre sus recursos técnicos se cuenta un centro de cómputo instalado con la asesoría del Ejército de los Estados Unidos durante el gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia el cual se ha venido actualizando de acuerdo con cada generación tecnológica. En los años 80, este centro de cómputo operó desde la antigua Escuela Politécnica.

La capacidad de intervención telefónica se incrementó notablemente bajo el gobierno de Vinicio Cerezo, cuando la inteligencia adquirió un digestor telefónico, un ingenio electrónico con capacidad para intervenir hasta 500 líneas, que activa una grabadora al mencionarse ciertas palabras programadas y que imprime la conversación casi simultáneamente. La Empresa de Telecomunicaciones GUATEL desarrolló los medios técnicos y humanos para el control de las llamadas internacionales 14 y ahí operó también un departamento encubierto adscrito a la Sección Técnica del Archivo.

Otra área de operaciones es la violación de la correspondencia de los personajes públicos, los dirigentes políticos y los líderes de la oposición, efectuada desde la Sección Técnica del Archivo, establecida en la oficina de Correos, sitio en el que se retenía y violaba la correspondencia.15. El 4 de agosto de 1997, Juan José Orellana, un agente del Archivo contratado en Correos como empleado discrecional por orden del coronel Juan Valencia Osorio,16 fue condenado por los tribunales a cuatro años de prisión conmutable por el delito de violación de correspondencia y papeles privados.

Vigilando la vida cotidiana

La Sección de Análisis se encarga del procesamiento de la información y la producción periódica de documentos que contienen descripciones de hechos, nombres, lugares y relaciones; en ellos, además, se trazan escenarios y se dan recomendaciones. Las fuentes de esa información pueden ser los agentes, los especialistas, los informantes, los periódicos y revistas, o la información obtenida por los medios electrónicos. Normalmente el agente es una persona adiestrada para realizar actividades secretas, legales o no, y recibe remuneración económica, que puede estar infiltrada en los partidos, sindicatos, organizaciones revolucionarias, o en algún gremio. Su trabajo es altamente secreto y actúa bajo la dirección del órgano de inteligencia, al que puede no pertenecer.

El especialista, en cambio, es un agentes más o menos descubierto que se identifica con un carnet que no forzosamente le da filiación al órgano de inteligencia. Puede participar en operativos e integrar comandos irregulares. El informante es una persona, anónima o conocida, ajena al órgano de inteligencia al que proporciona información.

El reclutamiento del personal puede ser abierto a través de una oficina de calificación, para el nivel básico, 17 y mucho más planificado para el nivel especializado.

Eliminar al enemigo interno

La Sección Contrainsurgente ha estado integrada básicamente por comandos operativos que tienen como objetivo impedir la realización de los planes de los grupos insurgentes al neutralizar o eliminar a sus supuestos miembros. La Neutralización se puede entender como: paralización a través del aterrorizamiento de las bases de apoyo insurgente; el secuestro, la detención y la tortura para la obtención de información por parte de la víctima y, eventualmente, su colaboración voluntaria; y la ejecución extrajudicial.

Se divide en Negociados especializados en cada una de las organizaciones insurgentes: EGP, ORPA, FAR y PGT. Cada comando cuenta con dirección y recursos propios (información, armas, vehículos, dinero, personal) lo que le permite un alto grado de autonomía operativa.