- Desde la década de 1970 el Ejército
aplicó una doctrina de decisión centralizada y ejecución descentralizada, la que
dejaba en manos de los mandos intermedios la selección de víctimas o la aplicación
arbitraria de medidas represivas. El énfasis de Gramajo en la doctrina centralizada
bien puede referirse a un mayor control de las actividades represivas.
- El término de el Sindicato fue
creado por los miembros de la Cofradía, para designar al grupo de militares
comprometidos con las actividades de inteligencia en la época de Lucas García, entre
quienes tuvo bastante apoyo la corriente reformista militar que apoyó el golpe de Estado
de 1982. Los oficiales de el Sindicato estaban especialmente influenciados por las
teorías de la Guerra de Baja Intensidad y el desarrollismo, elaboradas por el Ejército
de los Estados Unidos y puestas nuevamente en boga durante el conflicto con los
sandinistas; mientras que los oficiales de la Cofradía eran de la escuela de
Taiwan, más preocupados por aplicar mecanismos de control social e inteligencia de
seguridad. Pero por encima de ideologías, la complicidad generada por el trabajo de
inteligencia del Estado, pareció ser el principal elemento que cohesionó a los miembros
de la Cofradía, en tanto que los miembros de el Sindicato se definirían
más por su no pertenencia a aquélla.
- En su informe, la Comisión establece cómo
policías guatemaltecos intervinieron en el secuestro, dejando numerosas evidencias de su
participación, aunque posteriormente fue el Ejército el encargado de llevar a cabo los
interrogatorios y ordenar el asesinato.
- Las violaciones de los derechos humanos
experimentaron un desarrollo inesperado durante el mandato de Serrano Elías. Según la
ODHAG, en 1991 se cometieron 551 ejecuciones extrajudiciales, 205 asesinatos, 143
desapariciones forzadas y 123 casos de tortura; mientras que la Procuraduría de Derechos
Humanos reportó 148 ejecuciones extrajudiciales y 118 desapariciones forzadas. Estas
cifras se incrementaron de manera notable en 1992. Según la CDHG, entre el 1 de enero y
el 18 de agosto se cometieron 1,128 asesinatos, de los cuales 350 fueron ejecuciones
extrajudiciales (65 presentaban señales de tortura), 21 detenidos desaparecidos y 31
ejecuciones; hubo 32 detenciones arbitrarias, 104 amenazas de muerte, 289 atentados y 321
bombardeos y ametrallamientos.
- En este contexto, la violación de los
derechos humanos en la ciudad capital siguió una marcha ascendente, en la línea de
atentados contra ciudadanos opositores, periodistas, miembros de las iglesias y de las
ONG; hubo ataques al movimiento sindical y popular organizado e incluso contra defensores
de derechos humanos y el mismo Organismo Judicial, reaparecieron grupos como Jaguar
Justiciero o Comité Nacional Anticomunista, y se aplicaron nuevas formas de intimidación
con menor costo político como allanamientos de oficinas, interrogatorios para dejar
después libre a la víctima, o la presencia de elementos de las PAC que siguieron a sus
víctimas hasta la capital. También se dieron otras formas de violencia indiscriminada,
como cuando en septiembre de 1994 volvió a aparecer una ola de atentados terroristas en
la capital o la ejecución de miembros de las maras, achacada al viceministro de
Gobernación, coronel Mario Mérida.